Cuencos tibetanos para meditar

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El origen de estos ancestrales y mágicos instrumentos musicales se remonta a la época de Buda, cuando los monjes fabricaban envases cóncavos o tazones capaces de emitir sonidos armónicos al momento de ser golpeados o frotados por baquetas. Los sonidos que emiten los cuencos influyen casi de inmediato en nuestro campo de energía, logrando un estado de relajación y armonía a medida que escuchamos sus notas armoniosas.

La fabricación de los cuencos tibetanos para meditar (como en todo instrumento musical) es un proceso de precisión, preparación y tradición. Cuenta la historia que de un meteorito que impacto al Himalaya fue extraído el material para fabricar el primer cuenco y que éste adquirió propiedades fantásticas de curación.

Es importante destacar que la elaboración de los cuencos tibetanos debe seguir un método y cantidad de materiales específicos, que corresponden a 7 metales sagrados y 7 cuerpos celestes:

  • El Oro, corresponde al Sol
  • La Plata, corresponde a la Luna
  • El Hierro, corresponde a Marte
  • El Mercurio, corresponde al planeta Mercurio
  • El Estaño, corresponde al planeta Júpiter
  • El Plomo, representa al planeta Saturno
  • El Cobre, que representa al planeta Venus

Hacer que los cuencos produzcan esos sonidos maravillosos es una técnica milenaria que va desde la utilización adecuada de los materiales de los cuencos y las baquetas o mazos, hasta la forma en cómo debemos sostener dichas baquetas para poder dar el ligero golpe que generara la nota musical. Hay unas maneras de utilizar los mazos o baquetas pero destacan dos que son las más utilizadas:

  1. Toque: esta técnica consiste en dar un golpe seco y directo justo en el borde del cuenco. El sonido va a variar dependiendo del material con el que este hecho el mazo o baqueta, si es de madera el sonido será más metálico y si es de fieltro o de cuero el sonido que emitirá será un tanto más suave.
  2. Giro: esta técnica consiste en frotar los bordes del cuenco. De igual manera el sonido que emitirá será variado dependiendo del material con el que este hecho el mazo o baqueta. Este movimiento debe hacerse en sentido de las agujas del reloj y con una velocidad adecuada, para evitar la distorsión de la nota armónica.

Si queremos tocar uno de estos maravillosos instrumentos, debemos tener en consideración algunas recomendaciones:

  • Debemos colocar el cuenco en la mano izquierda y observar que nada obstruya ni toque sus paredes.
  • La baqueta o mazo debemos sujetarlos (en su parte media) con la punta de los dedos y apuntando hacia abajo.
  • Los golpes debes ser firmes pero suaves.
  • Al momento de realizar el giro debemos mantener la velocidad y la presión con la que se frota el borde del cuenco para no variar el sonido de las notas.

Si quieres experimentar un estado de relajación y paz escuchando el sonido que emiten los cuencos tibetanos solo tienes que practicar y veras que pronto podrás estar en el nivel de meditación deseado.

 

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